

a) Haz un poco de silencio. Platica con Jesucristo pidiendo su luz para reconocer lo que te separa de Él y de los demás. Pídele te de un corazón nuevo y la gracia de no volver a equivocar el camino.
b) Confiesa al sacerdote todas las faltas o pecados con la confianza en el perdón y misericordia de Dios.
c) Agradece a Dios su perdón y cumple la penitencia que el sacerdote te indique.
Esto sólo te lo da Dios con el sacramento de la Alegría.
¿Te gustaría sentir la mayor paz y alegría en tu corazón?