

CONVERTIRSE A DIOS
¡Hola! hoy estoy muy contento, porque vengo de confesarme y acabo de cumplir con mi penitencia; yo no sabía que era muy importante cumplirla, hasta que le pregunte un día a un sacerdote el por qué debía practicarla “¿qué Dios no me había perdonado cuando me confesé?” él me dijo con una sonrisa: -Claro que Dios te perdona, pero cuando realizamos un pecado podemos dañar a los demás al mentir, golpear, robar a otras personas y es necesario reparar estos daños-. Por eso cuando nos confesamos el sacerdote nos pide que hagamos oración, pidamos perdón; así fortalecemos nuestra relación con Dios y con los demás.
Desde entonces procuro cumplir con la penitencia cada vez que me confieso. Por último el sacerdote me dijo una frase que nuestro amigo, el Siervo de Dios José Ma. Cázares un día comentó: “…qué bueno es dejar todo lo malo para convertirse a Dios que es tan bueno”.